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lunes, 9 de mayo de 2011

Mayor Infante Rivarola (Paraguay) a Aguaray (Argentina)

25 de Abril de 2011

Esa mañana nos levantamos con el mejor de los ánimos, debíamos cruzar hacia Bolivia, donde no nos quieren mucho y luego a Argentina.

Con todas nuestras cosas nos fuimos a la oficina de Aduanas… entregamos el permiso de la camioneta en la aduana paraguaya y nos fuimos a hacer los trámites a la boliviana.
Allí sólo debíamos hacer los papeles de la camioneta porque la oficina de migraciones queda a 80 kilómetros de la frontera.

Nos hicieron esperar un rato porque el tipo de aduanas estaba con un cacho de unos camioneros bolivianos que querían ir a Paraguay pero no tenían sus documentos al día.
En la espera salió la conversa de que somos chilenos y de que los chilenos somos winner, que les quitamos el mar y que no le queremos devolver lo que es de ellos y blablablá!! Nosotros les decíamos, por nosotros les entregamos su mar, si es un derecho de los habitantes de la tierra… además le decíamos que no estuvimos en esa guerra y en nuestro país no mandamos.

Menos mal que el tipo de aduanas era simpático y nos dió el permiso rápidamente… nos dijo que una vez un compañero de trabajo hizo esperar todo un día a unos chilenos, sólo por el gusto de verlos enojados. Este aduanaman era buena onda hasta nos dió el permiso por 180 días, jaja y eso que sólo estaríamos unas horas, la primera vez que ingresamos a Bolivia en Julio del año pasado nos dieron un permiso por 30 días.

Además, nos informó que el primer permiso del vehículo (de Julio de 2010) estaba abierto… o sea que nuestro esfuerzo de llegar a la frontera cuando se nos vencía el permiso, no sirvió de nada, grrr!!! Estos Bolis!!!!

En la frontera hay unos tarros que hay que mover para pasar al lado boliviano… la frontera de los dos caminos es notoria, se termina el asfalto y comienza un camino de tierra. En ese mismo límite hay un monolito de Paraguay y un cartel de Bolivia.

Anduvimos unos kilómetros, el Pablo se bajó al baño y nos adelantó una camioneta con unos alemanoparaguayos… menos mal, porque venía un control militar y a ellos los revisaron completitos y nosotros que andábamos con miles de cosas nos salvamos. Aunque ese control fue tenso, porque el Pablo se bajó a mostrar los papeles, estábamos rodeados de milicos bolivianos con armas… decían “son chilenos”, que miedo pasar por ahí.

El camino es de tierra pero está en buen estado… lo más raro es que al ladito del camino por el que vamos hay una ruta nuevita, asfaltada pero hay un montón de troncos que obstruyen la pasada… no sabemos porque no la ocupan y tampoco tenemos intenciones de averiguar.

Después de unos kilómetros llegamos a la oficina de Migraciones… cuando nosotros llegamos los alemanoparaguayos van saliendo… se nota que pasaron por ahí, porque en todas las oficinas van dejando un litro de leche y galletas, jajja.

Seguimos el camino de tierra hasta que nos topamos con la ruta asfaltada que llega Villamontes… a lo lejos divisamos un auto viejo, pero cuando nos acercamos nos dimos cuenta de que era una carreta antigua… llevaba a 4 alemanes vestidos con ropas antiguas, deben ser menonitas. También vimos un auto que va cargado con patas de vacas y con carnes, casi que va dejando una estela de sangre.

Cuando llegamos a Villamontes nos encontramos con una ciudad totalmente diferente a las comunes ciudades de Bolivia… nos topamos con una ciudad con calles pavimentadas, con plazas, con un centro, con un mercado nuevo… todos los autos que andan en la ciudad son nuevos… después cachamos que es una ciudad donde hay hartas lucas por la extracción de petróleo.

De muy temprano comenzamos con los malos ratos… primero porque la casa de cambio estaba cerrada y cuando la abrieron no querían cambiarnos unos dólares… el Pablo lo intentó y le dijeron que estaban en mal estado y nosotros mirábamos los billetes y no encontrábamos que están ni rotos, ni desteñidos, hasta parecían nuevos. Después lo intenté yo, y claro como el cajero era hombre, tuve que usar mi simpatía… al final nos cambiaron todos los dólares. Menos mal porque teníamos que comprar combustible… ese fue otro mal rato… no nos querían vender y los que decían que sí, nos mostraban un cartelito donde salía que el precio para placas extranjeras era de 7,81 bolivianos, unos 650 pesos chilenos, es decir más caro que Brasil o que en cualquier otro país de Sudamérica!!!! Qué rabia!!! Bueno y como necesitábamos avanzar y no teníamos mucho dinero se nos ocurrió ir con un bidón de 20 litros a la bomba… no iban a ver la patente extranjera… fui yo porque soy mujer y el bombero es hombre y se le puede sonreír, jajaj. Ni hable, sólo lo mire y le dije lleno, no quería que cachara el acento. Salió todo bien… el Pablo hizo el segundo intento de cargar así, pero no lo pescaron ni en bajada y como hombre no podía sonreírle al bombero.
Ahhh!! En la ciudad vimos unos carteles de Américo!!! Nuestro cantante estrella!! Iba a estar en concierto en los próximos días, jajaj. Hasta en la radio se escucha su música… qué emoción!!!

Salimos de Villamontes con unas ganas inmensas de salir de Bolivia… cruzamos el puente del Río Pilcomoyao… a la salida del puente hay un peaje… de los típicos de Bolivia… una caseta con una cuerda. El Pablo paga el respectivo valor del peaje y el policía le pide dinero, el Pablo le dice que no y el poli le pide el botiquín… más malos ratos!
Menos mal que no pasó a mayores la cosa.

Luego de un rato llegamos a Yacuiba, la ciudad fronteriza con Argentina, por fin!!!
Tuvimos que hacer la misma maniobra para conseguir combustible, fui con el bidón de 20 litros y la mejor sonrisa a la estación de servicio. Había un cartel donde decía que no se vendía combustible en garrafas, pero era hombre y débil, por no decir weón, así q en menos de un minuto lo convencí de que me vendiera, jajaj.

Nos bajó el hambre y fuimos por comida chatarra… como Bolivia es tan barato nos fuimos a un restorant.

Se hizo de noche y no queríamos quedarnos en Bolivia, así que partimos a la frontera… es una calle que une Bolivia con Argentina… en esa calle hay mucho comercio y estaba todo sucio.

Para nuestra mala suerte estaban pasando los camiones y tuvimos que hacernos espacio para pasar al otro país. En la frontera de Bolivia ni un drama, porque sólo debíamos dejar papeles y timbrar pasaportes. Fue en la Argentina donde seguimos teniendo malos ratos… en ese momento dijimos con el Pablo… el día de mierda!!!!

Hicimos los papeles, pero al simpático de la aduana se le ocurrió la brillante idea de revisar la camio. Nos hizo bajar todas nuestras cosas para pasarlas por la máquina de rayos x. Parece que disfrutaba vernos acarrear las cosas, vernos pasarlas por la maquinita y vernos de guardia de nuestras propias cosas para que no nos robaran nada.

Lo que nos dió más rabia, es que después de dos horas haciendo eso, el tipo nos dice que mejor pasemos la camioneta entera por la máquina de rayos x que ocupan para los camiones!!!! Ahhh!! Qué rabia!! Más encima se estaciona un auto de argentinos y no le revisaron nada!!!!

Ya eran las 11 de la noche y lo único que queríamos era descansar… después que logramos meter todas las cosas a la camio nos fuimos en busca de un lugar para descansar… luego de unos cuantos kilómetros encontramos una garita de gendarmería y pedimos permiso para pasar la noche en el patio… y lo bueno es que dijeron que sí!

Estábamos tan cansados que apenas tuvimos energías para armar la cama.

























Filadelfia a Mayor Infante Rivarola

24 de Abril de 2011

Nos preparamos para seguir el viaje, cargamos agua y fuimos a comprar, lamentablemente todo estaba cerrado… era día domingo y suponemos que los menonitas no trabajan ese día.

Ese día amanece nublado y sigue así todo el día… hasta sentimos un poco de frío. En la ruta no vemos muchos autos y tampoco hay muchos pueblitos. Las personas que divisamos son indígenas…

Llegamos a Mariscal Estigarriba, pensábamos que era una ciudad pero nos topamos con un pueblito muy pequeño. Paramos en un sector que decía aduanas… nos llamó mucho la atención porque aún nos faltaban más de 200 kilómetros para llegar a la frontera con Bolivia. En ese lugar tuvimos que hacer el sellado de los pasaportes y el vehículo queda pendiente hasta la frontera donde hay una oficina.

Desde allí se pone malo el camino… está asfaltado pero tiene muchos hoyos. Nos demoramos muchas horas en andar como 100 kilómetros… menos mal que no había sol, porque sino nos cocinamos.

Nuestros compañeros de viaje fueron las aves!! Los pajarólogos serían felices acá, hay de todos los tamaños y colores. Hay unos aguiluchos que se sienten dueños del camino y se quedan quietos, a penas se mueven cuando nos acercamos.

En el camino vemos también cabritos, armadillos y arañas… también muchos de esos árboles bonitos, son gorditos abajo y el tronco está lleno de espinas… los divisamos a lo lejos porque tienen unas flores amarillas muy llamativas.

Lo más curioso es que en medio de la ruta nos topamos con un disco pare, jajja, no tenía ningún sentido porque no había nada!!!

Luego de unas horas manejando llegamos a La Patria, un pueblito con más cabritos que personas… necesitábamos poner más combustible y la única bomba estaba cerrada…

Desde ahí el camino mejora, es asfaltado y sin ningún hoyo, está nuevito.

Comienza a atardecer, pasamos por un lugar donde se quedan los camioneros, pero preferimos seguir hasta el edificio de adunas. También pasamos por un control militar… el milico nos revisó los papeles… tenía buen ojo, ni abrió la camioneta y vió el gorro de cuero del Pablo… nos dijo “puedo verlo?, puedo probármelo?, está bonito!!”, yo tenía el presentimiento de que nos iba a decir “me lo puedo quedar?”, jaja pero arrancamos antes de que pudiera pronunciar esas palabras.

Finalmente llegamos al límite donde estaba la casita de adunas de Bolivia y Paraguay… nos quedamos en el sector paraguayo porque en Bolivia no nos querían, jaja.

El señor de la aduana paraguaya nos prestó electricidad, sólo prenden el generador en las noches. Nos reímos con él porque estaban de carrete y ya estaba arriba del balón.
Nos presentó a su esposa boliviana, está embarazada, tiene 6 meses, el bebé se llama Juan Pablo.

Al ratito se despidió de nosotros, porque pescó su camioneta y se fue de parranda a Bolivia. Nosotros nos metimos a la camioneta y así terminó nuestro día.



























viernes, 6 de mayo de 2011

Estancia Zalazar y Filadelfia

23 de Abril de 2011

Nos despertamos con la salida del sol… no podemos estar mucho rato acostados en la camioneta… el calor es más fuerte.

El Chaco es bien desolado… el paisaje es el mismo… es una llanura eterna y hay varios pantanos. Todo el Chaco está muy poco poblado. Durante kilómetros viajamos sin ver ni un alma… nos acompañan los árboles, arbustos y las aves.

Al llegar al Cruce de los Pioneros nos desviamos hacia Laguna Capitán… nos dijeron que era un lugar muy lindo, que valía la pena conocerlo. El camino es de tierra, pero está bueno. Al llegar a la reserva nos damos cuenta de que son varias pequeñas lagunas… hay bastante vegetación y muchas aves.

Recorriendo los caminos llegamos a un pozo donde hay un trampolín para tirarse al agua… eran dos trampolines… el agua estaba verde!! Pero el Pablo igual se quiso bañar.
En la estructura hay un cartel escrito en alemán, así que ni idea de lo que decía… quizás decía… prohibido bañarse, agua contaminada, jaja, qué se yo!.

Descansamos un rato en la sombra de un árbol… cocinamos tranquilamente y disfrutamos del paisaje… habían varias libélulas… ponen sus huevos de color rosado en los troncos de los árboles o en las ramitas.

En el sector donde nos estacionamos había un cementerio de caracoles… habían muchas caparazones y sin querer las pisábamos.

Estábamos descansando… nos habíamos quedado dormidos y a mí se me ocurre abrir un ojo… mire el cielo y se acercaba una tremenda nube… se empezaron a escuchar los truenos… rápidamente metimos nuestras cosas a la camioneta y partimos del lugar. La lluvia no paraba y hasta nos daba un poco de miedo continuar manejando… no se veía nada y el camino estaba arcilloso.

Finalmente salimos a la ruta principal… paró la lluvia y pudimos sacar fotos de unos árboles muy lindos, se llaman Ceibo y es común verlos en esta zona del Chaco, son gorditos abajo y tienen hartas espinas.

En la ruta vemos carteles con nombres de Colonias en Alemán… llegamos a una ciudad llamada Loma Plata… todo está en alemán y por supuesto vemos mucha gente rubia.

Entramos a un supermercado y todos hablan alemán… hay una señora que viste con ropas antiguas.

Recordamos lo que nos había dicho Luis, nuestro anfitrión en Ciudad del Este… en el Chaco hay comunidades de Menonistas… son todos alemanes y son colonizadores en la zona.

Averiguando, nos enteramos de que los Menonitas surgieron como religión en Suiza en el año 1520. Se extendió por gran parte de Europa… ellos no aceptaban la iglesia administrada por el estado y tampoco aceptaban el bautismo en los niños, sino que lo hacen cuando son adultos y manifiestan su fe de manera explícita y consciente. En los tiempos de la creación de la religión fueron muy perseguidos, escapando de Europa llegaron a Norteamérica donde fueron expulsados.

Un grupo de los menonitas llegaron a Paraguay buscando refugio y como en este país se decretó libertad de culto, no tuvieron la misma persecución que habían tenido antes.

Hay varias colonias en todo el sector del Chaco, nos cuentan que los menonitas son muy conservadores y muy austeros… por lo general se dedican a la agricultura.

En Loma Plata hay un museo menonita, pero estaba cerrado. Nos llama mucho la atención, porque es un pueblito muy ordenado y limpio… y a pesar de que es pequeño hay de todo, hasta locales con venta de vehículos y una central eléctrica.

Luego de manejar unos kilómetros llegamos a Filadelfia, también es una colonia de menonitas y tiene las mismas características que Loma Plata. En la entrada del pueblo hay una exposición de trenes, carretas y camiones antiguos… hasta le tienen techito para que no se estropeen.

En las calles hay unas señaléticas que no entendemos… no sabemos si es un pare, o un ceda el paso… tiene un rombo amarillo en el centro… nunca supimos que significaba.

Se pone a llover más fuerte y buscamos un lugar para quedarnos… preguntamos en un hospital y en una radio… no nos va muy bien. Hasta que fuimos a la policía nacional… ellos nos dicen que les preguntemos a los policías de tránsito que pertenecen a la comunidad de menonitas… vamos al lugar indicado y nos recibe un poli alto y rubio, con acento raro. Él nos ayuda a buscar un lugar… finalmente nos vamos a un edificio que antes pertenecía a la cooperativa de los menonitas pero que ahora es administrada por la policía nacional… los menonitas la donaron para que se instalara la nueva comisaría. Estos menonitas tienen cualquier plata!!!.

Los polis nos pasan una pieza, pero decidimos quedarnos en la camioneta… estamos más cómodos, porque tenemos todo a la mano y además no hay peligro de picadura de algún bicho raro.

Ordenamos el campamento, cocinamos y después nos metemos a la camio para ver una película, jaja.





























Concepción a Estancia Zalazar

22 de Abril de 2011

Concepción es una ciudad antigua, hay muchas casas de arquitectura colonial. Ese día en la mañana se nos acercaron unas personas para invitarnos a la procesión religiosa que iba a haber en el pueblo.

En la calle principal del pueblo hay una estatua enorme de la Virgen, además hay camiones y vagones de ferrocarriles antiguos. Hay uno que con el que nos reímos mucho… tiene un cartel que dice “Prohibido mear y/o cagar en este lugar. Manga de hijos de p… sin modales. Sonría lo estamos filmando”, jajjaa, muy explicito el cartelito.

Lo primero que fuimos a hacer fue buscar una ducha y una vulcanizadora… menos mal que encontramos. Los de la vulca se reían porque hace unos días un club de fútbol paraguayo eliminó al Colo Colo de la Copa de Libertadores… le preguntaron al Pablo de que equipo de fútbol era, para burlarse pero no lo lograron porque a este chileno no le apasiona ningún equipo.

Listo nuestro aseo personal y el neumático de la camio, nos dedicamos a recorrer la ciudad. Fuimos al antiguo puerto, una construcción muy antigua… desde allí vimos como unos aguerridos hombres atraviesan el caudaloso Río Paraguay a punta de remo… lo hacen una y otra vez, son taxis – botes, atraviesan a las personas que van al otro extremo del río… parecieran que no les cansa, pero yo creo que sí, porque la corriente es muy fuerte en ese sector.

En los tiempos de la colonia a ese puerto llegaban barcos de Paris cargados de muebles, ropas y otras cosas. Al parecer en su tiempo fue muy importante.

Después fuimos a conocer el Museo de la ciudad…. Nos sorprende que todos los museos que hemos visitado en Paraguay se relacionan con sus guerras… en ningún museo hemos encontrado por ejemplo exposiciones de culturas indígenas o del folklore o de la cultura paraguaya… nada de eso, todos sus museos son o de la Guerra con la Triple Alianza o de la Guerra del Chaco.

Justo en ese museo había una postal que se distribuyó cuando ganaron la guerra del Chaco… es un León que está sobre un ave, atacándola… el León representa a Paraguay y el ave Bolivia.

Luego de recorrer los sitios más importantes nos vamos a conocer un río que tiene agua transparente… ingresamos por una calle de tierra, el lugar es muy campestre, hay vacas, en las casas hay norias… luego de andar un rato nos baja el cuestionamiento de ir o no a ese río… son varios kilómetros, en ir y volver nos tardaremos un día… al final decidimos no ir.

Salimos de Concepción con dirección al Chaco Paraguayo… para salir de Concepción hay que atravesar un puente enorme sobre el Río Paraguay, donde hay un tremendo cartel de recompensa para atrapar a delincuentes que busca la policía, es bien del oeste!!!

El camino es pésimo!!! Es asfaltado pero tiene muchos hoyos… el sol pega fuerte. Paramos a hacer pipi y los mosquitos nos atacan!!! Son miles y quedamos llenos de ronchas.

No andan muchos vehículos por esa zona… vemos varios campamentos… se ve mucha pobreza por ese sector. En uno de los campamentos vemos unas canchas de voleybol… es un deporte común en Paraguay…

En el camino vemos un armadillo!!! Es como un juguete, camina como saltando, jaja. Lo seguimos para sacarle fotos y no se asusta. También vemos muchas aves.
Se pone el sol… es un atardecer bellísimo!.

Esa noche nos quedamos en una garita de seguridad en la Estancia Salazar… a mi no me gusta mucho el lugar… los guardias andan armados hasta los dientes… con pistolas y escopetas… no me gustan, pero es normal de Paraguay, todos los guardias hasta los de supermercados andan con escopetas.

En el sector hace mucho calor, además andan unos zancudos que no pican sino que muerden!!! Ya nos habían advertido de eso… los mosquitos se ríen de nuestra pulsera antimosquitos y de nuestro repelente… son inmunes a todo el arsenal anti-insectos que andamos trayendo.

Nos comunicamos por mensajes de texto con Cami, Bettina y Osvaldo y se ríen de nosotros…. Nos dicen que nos deberíamos haber quedado en su casa y no andar exponiéndonos al calor y a los bichos, jaja.